lunes, 23 de febrero de 2015

LECTURAS

JESUS




 Tener “fija la mirada en Jesús”. 
 "Un corazón sensible a las necesidades de los otros".


MONICIÓN 

“El sacramento del matrimonio es signo del amor de Dios por la humanidad y de la entrega de Cristo por su Esposa, la Iglesia”. 

 El matrimonio, como vocación de Dios, no es sólo una relación basada en la atracción y el sentimiento, sino que establece una alianza tan sólida y duradera, que hace de dos vidas una sola, un auténtico milagro de la libertad humana y de la gracia de Dios".
El sacramento del matrimonio, es un acto de fe y de amor: Y con eso Cristo lo restituye a su dignidad originaria: "La Alianza Indisoluble de amor entre el hombre y la mujer" inscrita en el diseño creador de Dios y restaurada con la gracia de Cristo.

    En el fondo el matrimonio cristiano "es la mutua posesión del esposo y de la esposa".  Por eso es santo, es uno, es fecundo, y es para toda la vida.   
Por eso es signo del amor de Dios por la humanidad e Imagen de la Unión de Cristo con su Iglesia. Porque en el fondo  la vida cristiana "es la mutua posesión de Dios y del alma". 

 Que yo tenga un carro no significa que el carro desaparece, sino que es para mi, y yo lo conservo y lo cuido y lo amo, pero el no puede hacer nada por mi. 

La mutua posesión en el matrimonio significa mucho mas: no es sujeción, dependencia; es interdependencia es comunión , es donación libre y definitiva, es mutua ayuda, es cercanía nacida del amor y que lleva al amor.
  Que yo tenga a Dios tampoco significa anular a Dios, sino que estamos unidos por el amor, yo soy suyo y El es mío;  que yo sea suyo, no es ninguna novedad, porque El es mi creador, pero en el designio divino, en un exceso incomprensible de su amor "El es para mi"  yo soy suyo de una manera nueva que comprenderemos en el cielo . 



LECTURAS 

Génesis 2, 18 + 21 - 24
Dijo luego Yahveh Dios: "No es bueno que el hombre este solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.
Entonces Yahveh Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió.  Y le quito una de las costillas , rellenado el vacío con carne. De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre, formo una mujer y la llevo ante el hombre. Entonces este exclamo "Esta vez  si que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada varona, porque del varón ha sido tomada. Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen un sola carne. 
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Salmo 33,  18 - 22
Los ojos de Yahveh están sobre quienes le temen, sobre aquellos que esperan en su amor, para librar sus almas de la muerte, y sostener su vida en la penuria. 

Nuestra alma en Yahveh espera, El es nuestro socorro y nuestro escudo, que en El se alegra nuestro corazón, y en su santo nombre confiamos. Sea tu amor, Yahveh, sobre nosotros, como esta en Ti nuestra esperanza.

                                 
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Efesios 5, 25 - 30
Maridos amad a vuestras mujeres como Cristo amo a la Iglesia y se entrego por ella, para santificarla, purificandola mediante el baño de agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a si mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada. Así deben los maridos amar a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a si mismo. Porque nadie aborreció jamas su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a su Iglesia, pues somos miembros de su cuerpo. 

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Evangelio.

Mateo 19, 3 - 6
Y sele acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: " ¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?. El respondió: ¿No habéis leído que el creador desde el principio, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejara el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne?.



Pensamientos para ustedes:

La belleza del matrimonio cristiano, que no es simplemente la belleza de la ceremonia que se hace en la iglesia y en la fiesta, sino del sacramento que hacen para la Iglesia "iniciando una nueva comunidad familiar”.


Jesucristo es el signo supremo del amor de Dios a favor de la humanidad caída que vino a salvar . " Nos amo tanto que lavo con su sangre nuestros pecados ". Con su muerte y posterior resurrección, redimió al género humano, OFRECIÓ SU VIDA POR LOS PECADORES Y ASÍ SE CONVIRTIÓ EN CAUSA DE SALVACIÓN POR TODOS, Porque El mismo ha puesto algo divino en mi vida para transformarla, quiere llegar a disfrutar su felicidad, su alegría conmigo

Todos los cristianos estamos llamados a amar como Cristo nos amó, pero el marido dice el apóstol Pablo, debe amar a su mujer “como a su propio cuerpo” como Cristo “ama a su Iglesia”. Y nos invita a hacer lo mismo: ESTE ES MI MANDAMIENTO NUEVO: "Que os améis los unos a los otros, como Yo os he amado". 

https://youtu.be/W8Dlt6gzB-4

http://whispersintheloggia.blogspot.mx/2015/11/life-is-bigger-than-explanations-to.html 

“Esta radicalidad evangélica restablece la reciprocidad originaria de la creación: El sacramento del matrimonio es un acto de fe y de amor, en el que los esposos, mediante su libre consentimiento, realizan su vocación de entregarse sin reservas y sin medida”.
Es lo que el apóstol Pablo resume en su célebre expresión: «Este es un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia». 

Inspirado por el Espíritu Santo. Pablo afirma que el amor entre los cónyuges es imagen del amor entre Cristo y la Iglesia. ¡Una dignidad impensable! Pero esta realidad está inscrita en el diseño creador de Dios: es signo del amor de Dios por la humanidad y de la entrega de Cristo por su Esposa, la Iglesia”. Y con la gracia de Cristo innumerables parejas cristianas, aún con sus límites, sus pecados, lo han realizado.

La alianza de amor entre el hombre y la mujer, alianza para la vida, no se improvisa, no se hace de un día para otro, no hay matrimonio exprés: es necesario trabajar en el amor. Es necesario caminar. La alianza del amor entre el hombre y la mujer se aprende y se afina. 

Una alianza así no se improvisa.  El noviazgo crea las condiciones favorables para que el hombre y la mujer se conozcan a fondo, para que maduren la decisión responsable por algo tan grande, que no se puede comprar ni vender.

Me permito decir, es una alianza artesanal. Hacer de dos vidas una vida sola. Es también casi un milagro. Un milagro de la libertad y del corazón, confiado a la fe.

El noviazgo es un recorrido de vida, que debe madurar, como la fruta. Es un camino de maduración, de el amor que no es otra cosa que donación: dar, darse mas y mas, entregarse sin reservas ni medida. Hasta el momento en el que se convierte precisamente en matrimonio, donde  la mutua posecion de los esposos llega a su plenitud hace de dos vidas una sola.

Ahora yo les pregunto a ustedes: ¿también han aprendido a mirar la multitud de matrimonios que han recibido el sacramento pero que no lo viven? ¿Con qué mirada los ven? Éste es el gran desafío de la Iglesia de hoy. El Papa Benedicto XVI, en una de sus últimas reflexiones y consideraciones, decía: “que se calculaba que, más del 50% de los matrimonios que habían recibido el sacramento, no lo habían recibido con fe, no sabían a que iban, no tenían conciencia de lo que significaba, del proyecto de vida que propone Jesús”.


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