viernes, 2 de octubre de 2015

CONTINUIDAD Y PERMANENCIA

Como una vez  aconsejo Gamaliel a los dirigentes del pueblo Judío: "déjenlos seguir predicando", porque si esto idea, o esta obra es de los hombres, se destruirá, Pero, si es de Dios, no podréis destruirlos. Hechos 5, 34ff

Ahora quiero aplicarlo a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús:
En una época apareció el *Apostolado de la Oración*, del amor, diré, pero este en general sirvió como anzuelo para las almas,  atrayéndola a la dulzuras sensibles... mi Corazón amoroso... conmoviendo... fascinado.
Empezó mostrando su Corazón ardiendo en llamas, coronado de espinas, con una cruz pequeña clavada en su centro y la herida del costado manando sangre y agua.


Sagrado Corazón de Jesús, !en Ti confío!

 El imperio y soberanía de Cristo fue reconocido con la piadosa práctica de dedicar y consagrar casi innumerables familias al Sacratísimo Corazón de Jesús. Y no solamente se consagraron las familias, sino también ciudades y naciones. Más aún: por iniciativa y deseo de León XIII fue consagrado al Divino Corazón todo el género humano durante el Año Santo de 1900.

Después se presento en la Cruz del Apostolado, completando la obra, donde aparece notablemente la lanza traspasando su Corazón, ENSEÑANDO a sufrir amando, a amar sufriendo. Vivir nuestro sacerdocio bautismal ofreciendo nuestros sufrimientos junto con los de Cristo. Unidos al Sacerdote Eterno, "ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por mediacion de Nuestro Señor Jesucristo".
Cada alma, y de manera muy especial cada sacerdote, debe llevar en si el reflejo intimo de la Cruz, y cada alma debe corresponder al sacrificio de Jesús con su propio sacrificio, Tomar su cruz de cada día, aceptar cualquier inmolación que Dios quiera mandarle, para así corresponder al sacrificio de Cristo y continuar su misión de salvar a las almas por la Cruz.
No hay amor solido sin cruz, sin dolor, y solo En el fondo, diere, en el corazón de la cruz se gusta la inefable dulzura de Mi Corazón. 


“En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia 
fue abierta de par en par por la lanza 
para todas las almas; 
no he excluido a ninguna” (Diario, 1182).

No se debe pasar en silencio que, para confirmar solemnemente esta soberanía de Cristo sobre la sociedad humana, sirvieron de maravillosa manera los frecuentísimos Congresos eucarísticos que suelen celebrarse en nuestros tiempos, y cuyo fin es convocar a los fieles de cada una de las diócesis, regiones, naciones y aun del mundo todo, para venerar y adorar a Cristo Rey, escondido bajo los velos eucarísticos.

En Cristo todo lo humano se une con lo divino: "El amor humano llega a su perfección cuando se une a la divinidad". El creador se une con su criatura, para que la criatura pueda unirse con su creador, llevando a su pleno desarrollo el germen de UNIDAD que llevan todas las almas creadas a Imagen y Semejanza de Dios. La salvación es para todos. !Aleluya!. Somos un regalo del Padre a Cristo, para que nos salve.

Finalmente en nuestros días en la devoción al Señor de la Misericordia,

donde la "sangre y agua" brotan como un torrente de misericordia para todos los hombres.
 
                
!Jesús en Ti confío!.

Oh sangre y agua que brotaste del Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros. !En vos confío!: La sangre preciosa de Jesús y El Espíritu Santo que Cristo  derramaría sobre el mundo.

 Durante su Vida Publica Jesús saco de su miseria física y espiritual a tantos...   pero: “En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas; no he excluido a ninguna” .

La infinita misericordia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo para con el hombre caído.
Un estado inmutable de piedad es la misericordia. Su voluntad de sacarlos de su miseria, lavarlos con su sangre, darles vida, completar lo que les falta. Comunicarles sus  propias perfecciones. Consumarlos en la unidad de la Trindad santisma.


Ya Isaías lo había profetizado hablando del Templo, de cuyo costado brotaría un torrente de agua que purificaría las naciones, Es la obra maestra del Espíritu Santo. Y el mismo Cristo selo había aplicado a su propio cuerpo cuando dijo:. "destruid este templo", y Yo lo reedificare en tres días.

(...) De lo dicho anteriormente, resulta que el culto de la Divina Misericordia es la lógica consecuencia de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, con el cual había estado vinculado, pero ahora aparece como un culto aparte y no se identifica con él, pues tiene otro objeto material y formal, tiene otro fin diferente: se refiere a las tres Personas Divinas de la Santísima Trinidad y no sólo a la Segunda como aquel, y se corresponde más con el estado psíquico del hombre de hoy, al que le hace tanta falta la confianza en Dios. Jesús, enTiconfío, y por Ti confío en el Padre y en el Espíritu Santo.

(...) La devoción a la Divina Misericordia – a la misericordia con la que nos obsequia Dios en el Sacramento de la Penitencia – es uno de aquellos cultos que son bien recibidos por todas las almas.

Eso es así, porque tiende a adorar al Misericordioso Salvador no en algún estado específico o misterio Suyo, sino en Su misericordia universal, en la que todos los misterios encuentran la explicación más profunda. Aunque esa devoción es claramente un culto aparte, contiene en sí algo universal, pues nuestro homenaje se dirige a Jesús, la adorada Persona del Dios hecho Hombre. Lo expresa la jaculatoria: Jesús, enTiconfío, que inspira en el hombre la conciencia de su miseria y del pecado, y la virtud de la confianza, que es la base de nuestra justificación.


... el Señor me dio mucha luz para que conociera sus atributos.
El primer atributo que el Señor me dio a conocer fue su Santidad. Esta Santidad es tan grande que delante de Él tiemblan todas las Potencias y todas las Fuerzas. (...) La Santidad de Dios es derramada sobre la Iglesia de Dios y sobre cada alma que vive en ella pero no de grado igual. Hay almas completamente divinizadas, pero hay también almas apenas vivas.
El segundo atributo que el Señor me dio a conocer, fue su Justicia. Su Justicia es tan grande y penetrante que llega hasta el fondo de la esencia de las cosas y delante de Él todo se presenta en desnuda verdad.
(...) El tercer atributo fue el Amor y la Misericordia. Y entendí que el mayor atributo es el Amor y la Misericordia. El une la criatura al Creador. El amor más grande y el abismo de la misericordia los reconozco en la Encarnación del Verbo, en Su redención, y de esto entendí que éste es el más grande atributo de Dios” (Diario, 180).

Es imposible examinar a fondo todas las perfecciones relacionadas con el concepto de la esencia de Dios: son numerosas y difíciles de conocer. (...) De todas esas perfecciones Jesús distingue una, de la que procede todo lo que nos pasa en la vida y por la que Cristo quiere ser adorado por toda la eternidad. Es la misericordia de Dios. Su voluntad de realizar el bien a todos aquellos que experimentan algunas deficiencias y no son capaces de completarlas.

No toda carencia de algo significa necesariamente miseria, pues Dios ha destinado a cada una de las criaturas solo aquello que Él había previsto, según se lo había propuesto. Por ejemplo, no es una desgracia de la oveja no poseer razón, ni para el hombre el hecho de no poseer alas. Sin embargo, la falta de razón en el hombre, o la falta de alas en las aves, sería una deficiencia y un estado de miseria.

La relación que Dios tiene con las criaturas se pone de manifiesto cuando les quita las deficiencias, así como cuando les otorga, en menor o mayor grado, sus perfecciones.

El hecho de otorgar a las criaturas las perfecciones, con el fin de sacarlas de la miseria en la que se encuentran y liberarlas de las deficiencias que sufren, es obra de la misericordia.

Pero ya en el Evagelio de Juan estaba señalada con el testimonio personal de Juan: "Un soldado trapaso su costado y broto Sangre y Agua" Juan 19, 31-37.La sangre atestigua la realidad del sacrificio ofrecido por el Cordero de Dios para la salvacion del mundo, y el agua, simbolo del Espiritu, atestigua su fecundidad espiritual.

El amor de Dios es la misericordia que tiene compasión de la miseria humana y que nos atrae hacía Él. Dicho de otro modo, la Divina Misericordia es el motivo principal de la acción de Dios hacia el exterior; es decir, se encuentra en el centro mismo de toda la obra del Creador.



En el culto al Sagrado Corazón adoramos sólo una faceta de la Divina Misericordia, aunque está relacionada con esta nueva devoción.
En el culto a la Divina Misericordia, el objeto material más cercano es la sangre y el agua del costado del Salvador abierto en la cruz. Son el símbolo de la Iglesia. (...) La sangre y el agua brotan sin cesar en la Iglesia en forma de gracias que purifican el alma (en el Sacramento del Bautismo y en el Sacramento de la Penitencia) y que son vivificadoras (en el Sacramento del Altar), cuyo autor es el Espíritu Santo, que el Salvador había enviado a los Apóstoles. (...) El objeto formal de este culto, es decir su motivo, es la infinita misericordia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo para con el hombre caído. Es el amor de Dios al género humano en un sentido más amplio, pues no es amor motivado por la predilección por la perfección, sino amor compasivo que se inclina sobre la miseria del hombre.


"La vida es un camino hacia la plenitud de Jesucristo, cuando vendrá por segunda vez”.

Creados a Imagen y Semejanza del Dios Trino y Uno, que ES, que se Conoce y se Ama, el discípulo de Cristo, dotado de la Gracia que lo hace participar de la misma Naturaleza Divina; La Caridad que le hace Imagen viva del Espíritu Santo; y los Dones del Espíritu Santo, que lo asimilan a Cristo hasta su consumada transformación en El. La Vida Verdadera es un caminar hacia La Plenitud de Cristo en su Segunda Venida.

Que falta?.
Solo que Jesús purifique la creación y así la devuelva al Padre.
Cuando sucederá esto?
Cuando Dios quiera.

EL REINO DE DIOS ESTA CERCA
YA VIENE
YA LLEGA SU PLENITUD POR MARÍA Y POR EL ESPÍRITU SANTO.

Deseo que el mundo entero
conozca Mi misericordia. (diario 687)
Hoy te envío a ti a toda la humanidad con Mi misericordia.
No quiero castigar a la humanidad doliente, sin que deseo sanarla.
abrazarla en Mi Corazón misericordioso(...)
Antes del día de la justicia envío el de la misericordia (diario 1520).




EL REINO DE DIOS ESTA CERCA
YA VIENE
YA LLEGA SU PLENITUD
ES UN ESTILO DE VIDA
UNA FORMA DE VIVIR

DONDE DIOS Y EL PRÓJIMO
OCUPAN SU LUGAR EN CADA CORAZÓN


La Vida Cristiana es una ordenación total perfecta de nuestro ser y nuestra vida. 
Por el Amor nos ordenamos a Cristo y a Dios. Pero en torno nuestro hay otras creaturas, nuestros semejantes, nuestros hermanos y con ellos debemos vivir y tener esas relaciones que se fundan en la Justicia y en la Caridad: Esa voluntad de hacer el bien a todos y esa benevolencia que nos lleva a DARLES a los demás todo lo que poseemos y todo o que somos.
Pero hay otras cosas, las cosas inferiores al hombre, todo lo que nos rodea. Las creaturas inferiores: esto es las riquezas, los placeres, los honores, las criaturas que nos rodean. Después de ordenar el alma, después de ordenar nuestras relacione con el prójimo,  es preciso ordenar debidamente nuestras relaciones con las criaturas inferiores.
Todas esas creaturas son nuestras para que hagamos de ellas las cuerdas de una Lira que Cante la Gloria de Dios. Pero el pecado introdujo el desorden, desequilibro la naturaleza humana y trastorno la tierra toda.
El orden establecido por Dios es que las criaturas estén a nuestro servicio; pero el pecado ha realizado la monstruosa aberración de que el hombre este muchas veces al servicio de las criaturas.
El desorden introducido por el pecado hace que el hombre frecuentísimamente es esclavo de las Criaturas: El soberbio es esclavo de los honores, el goloso de los manjares,  el avaro del dinero, y el sensual no utiliza los placeres en la medida y el orden establecido por Dios, como una ayuda para que el hombre pueda vivir, para que tenga una compensación  en los sacrificios que impone el deber, sino que el sensual es el esclavo, el servidor de los placeres.
Ese desorden introducido por el pecado, Jesucristo Redentor lo vino a deshacer, y nos dejo en su Iglesia Santa los recursos necesarios, los recursos divinos para que restableciéramos en el mundo el orden, el equilibrio, la armonía, para que dejáramos de ser esclavos de las criaturas, de nuestras propias pasiones y llegáramos a ser dueños de nosotros mismos.

Esta obra la realiza en nosotros el Espíritu Santo. El Espíritu Santo penetra hasta lo profundo de nuestras almas, hasta lo mas hondo de nuestro ser, dominado nuestras concupiscencias y sujetando nuestras facultades inferiores a la Razón y a la Fe.

VENDRÁ EL ESPÍRITU SANTO
COMO EN UN NUEVO PENTECOSTES
IMPULSARA A LOS SACERDOTES
A HACER Y VIVIR SU CONSAGRACIÓN PERSONAL

SE HARÁ LA CONSAGRACIÓN DEL MUNDO
AL ESPÍRITU SANTO
Y LLEGARA SU REINADO UNIVERSAL

No siempre la Iglesia ha de estar postergada. Tendrá siempre enemigos y guerras y persecuciones hasta el fin de los siglos; pero tendrá treguas también, tendrá honrosos triunfos. Yo lo aseguro. Pero he vinculado estos triunfos en una sola cosa: la consumación transformante de sus sacerdotes en Mi.


Con esto vendrá el reinado del Espíritu Santo en las almas de mis sacerdotes, que es mi mismo Espíritu, y en las almas después y en las naciones y traerá la paz, por medio de la unidad en el amor, en la caridad.
      

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